Es una cuestión filosófica y teológica que cuestiona la compatibilidad entre la existencia de un Dios omnipotente, omnisciente y bueno, y la presencia del mal y el sufrimiento en el mundo. La dificultad surge de la contradicción aparente entre un Dios que podría eliminar el mal (por ser todo poderoso) y que desearía hacerlo (por ser bueno), y el hecho de que el mal existe.
El problema se suele plantear como una contradicción entre la existencia
del mal y los atributos divinos de omnipotencia, omnisciencia y benevolencia.
1- Es importante mencionar los diferentes tipos de mal, tales como la imperfección y corrupción de las cosas, una privación o ausencia del bien debido a la vulnerabilidad de las criaturas, como la corrupción de lo que debe ser. El daño y sufrimiento causado por las acciones voluntarias de los seres humanos. El sufrimiento provocado por fenómenos naturales como catástrofes, que no son directamente responsabilidad humana, aunque nace la pregunta ¿Y qué de la contaminación ambiental y la maña disposición de los residuos?
La idea de que Dios permite el mal para preservar el libre albedrío humano como un bien mayor y otros argumentos que afirman que el sufrimiento es una consecuencia del pecado y que Dios ofrece una solución a través del perdón y la salvación.
La pregunta de ¿si el mal es una ilusión? tiene distintas respuestas según el contexto filosófico o teológico. Desde la perspectiva de la Ciencia Cristiana, el mal se considera una ilusión que no tiene una existencia real, separada de un espíritu infinito. En contraste, para la ética y la filosofía, el mal a menudo se entiende como la ausencia de bondad o como una construcción social, no tanto como una ilusión pura sino como una falta o una percepción que puede cambiar.
El mal no es bueno: el bien y el mal son conceptos opuestos, donde el mal se entiende como la ausencia del bien. Algunas visiones religiosas y filosóficas proponen que el mal tiene un propósito divino, actuando como una prueba o un medio para el crecimiento espiritual, aunque esto no lo hace intrínsecamente bueno. El mal es visto como una privación o falta de bien, más que como una entidad propia, y se origina en la elección libre del ser, según algunas tradiciones.
El mal es el resultado natural de la libertad y el pecado humano. Si los hombres no hubieran pecado no habría mal, es importante aclarar que no todo el mal es consecuencia del pecado.
Aunque en Lamentaciones 3:38 se afirma que el mal y el bien provienen de Dios, las interpretaciones cristianas explican que esto se refiere a que Dios tiene soberanía sobre todas las cosas, incluso sobre lo que es moralmente malo, para cumplir Sus propósitos. El mal, según algunas perspectivas, es una privación de lo bueno, más que una sustancia en sí misma, y se manifiesta a través de las elecciones humanas.
El mal y el sufrimiento son consecuencia del pecado original, no un castigo directo por cada pecado específico, pero la Biblia sí enseña que los malvados enfrentarán consecuencias o castigo por sus malas acciones, mientras que los creyentes pueden recibir corrección o disciplina de Dios por amor.
2- Hacia una comprensión del problema
El mal no estaba en el universo antes del pecado de Adán, ya que Dios creó todo "muy bueno" (Génesis 1:31), pero sí existía en la forma del ángel Lucifer (Satanás) que pecó y cayó antes de la creación del hombre. Fue el acto de rebelión de Satanás el que introdujo el pecado y la desobediencia en el cosmos, lo que eventualmente llevó a Adán y Eva a caer y, con ellos, el mal se introdujo en el mundo humano. Rescato en las copias el texto que dice que “es evidente que no puede haber anti creatividad hasta que no haya creatividad”.
3-
Hacia una respuesta bíblica
La solución principal para el mal moral interior reside en la educación de la conciencia y el fortalecimiento de la voluntad, mediante la autorreflexión, la formación de una jerarquía de valores recta, el seguimiento de los dictados de la conciencia bien informada y la práctica de la autenticidad. También se incluye la práctica de principios éticos universales, como el respeto a los demás, y la búsqueda de equilibrio personal para vivir de acuerdo con los valores más profundos.
Al aceptar el mal como una oportunidad para el aprendizaje. El sufrimiento que el mal produce deja de ser un “callejón sin salida”, Se lo incluye dentro de un plano de significación más amplio, y se lo transforma en una herramienta para el desarrollo del carácter y la perspectiva. Probablemente no haya mal, de cualquier forma y carácter que sea, que no pueda servir como instrumento de nuestra instrucción.
CONCLUSIONES
Dios no envía el mal, pero si obra a través de él. Romanos 8:28, uno de los versículos más conocidos de la Biblia, afirma que Dios hace que todas las cosas obren para bien de quienes lo aman y son llamados según Su propósito. Esto significa que, aun en medio de dificultades y pruebas, Dios tiene un plan que nos transforma y nos conforma a la imagen de Jesucristo, su propósito final.
La redención final: Él es, con referencia al pasado el Creador; en el
presente es él Sustentador; en una perspectiva futura él que cumple todas las
cosas, o sea el Redentor de toda la creación.
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