martes, 16 de septiembre de 2025

LA IGLESIA DEL NAZARENO CREE EN LA DOCTRINA DE LA SANIDAD DIVINA

La cual incluye la oración de fe por los enfermos y la creencia en que Dios puede sanar de forma sobrenatural, pero también afirma que Dios sana a través de la ciencia médica. No es un favor que se gana, sino un regalo de la gracia de Dios para todos los creyentes.

Los principios claves de la Sanidad Divina en la Iglesia del Nazareno.  

Es un Don de Gracia: La sanidad divina es un favor inmerecido de Dios, al igual que la salvación, que se recibe por fe.

·   Parte de la Expiación: Se considera que la sanidad es parte de la redención que Cristo proveyó en la cruz, siendo un aspecto esencial de Su obra redentora.

·       El Poder de Dios: Se confía en que el poder de Dios puede restaurar el cuerpo y renovar el espíritu, ofreciendo paz y esperanza a los creyentes.

·         La Fe es Esencial: Para recibir la sanidad, se debe tener fe en el poder y la voluntad de Dios para sanarnos, así como en Su Palabra.

·     La Oración de Fe: La comunidad es animada a hacer la oración de fe por los enfermos, confiando en que Dios puede conceder sanidad.

·         Complementariedad con la Medicina: La Iglesia del Nazareno cree que Dios también sana a través de los medios médicos y científicos, por lo que no se debe condenar su uso.

Hablemos ahora sobre la sanidad divina como parte integral del evangelio: Tanto el ministerio de Jesús como de los apóstoles muestran que la sanidad divina es parte integral de la proclamación del mensaje del evangelio. Fue un importante testimonio de Jesús como la revelación del Padre, el Mesías prometido, y el Salvador del pecado (véase Juan 10:37,38).

La Biblia muestra una estrecha relación entre el ministerio de sanidad de Jesús y su ministerio salvador y perdonador. Su poder sanador era en realidad un testimonio de su autoridad para perdonar pecados (Marcos 2:5-12). Con frecuencia, los escritores de los Evangelios atestiguan que sus milagros de sanidad ocurrían paralelamente con su predicación del evangelio, siendo ambos el propósito de su ministerio (Mateo 4:23; 9:35,36).

La gente venía de todas partes, tanto para oírle como para ser sanados (Lucas 5:15; 6:17,18). Él nunca rechazó a nadie, sino que sanó todas las diversas enfermedades, dolencias, deformaciones, defectos, y lesiones (Mateo 15:30,31; 21:14). También echó fuera demonios y libró a la gente de los problemas que éstos causaban (Mateo 4:24).

Jesús reconoció que la enfermedad es el resultado de la caída de los seres humanos en pecado, y que en algunos casos puede deberse a un pecado específico (Juan 5:14) o a la obra de Satanás (Lucas 13:16). Sin embargo, reconoció también que la enfermedad no siempre es el resultado directo de cierto pecado (Juan 9:2,3). En algunos casos era más bien una oportunidad de que Dios fuera glorificado (Marcos 2:12).

Los milagros de sanidad eran una parte importante de las obras que Dios envió a Jesús a hacer (Juan 9:3,4). Esto armoniza con la revelación del Antiguo Testamento de Dios como el Gran Médico, Jehová el Sanador (Éxodo 15:26; Salmo 103:3; los participios hebreos que se usan en ambos casos indican que es la naturaleza de Dios sanar). El ministerio de Jesús puso de manifiesto que la sanidad divina es parte vital de la naturaleza y el plan de Dios.

Las sanidades también sirvieron para identificar a Jesús como el Mesías prometido y el Salvador. Jesús cumplió la profecía de Isaías 53:4: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores.”  Mateo, en su relato de la sanidad de la suegra de Pedro por mano de Jesús, ve el cumplimiento de este pasaje de Isaías en el ministerio sanador de Jesús: “Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias” (Mateo 8:17).

La sanidad divina siguió siendo parte integral del evangelio a través del ministerio de los apóstoles y de la iglesia primitiva. Jesús envió a los Doce y los Setenta y dos a predicar y a sanar a los enfermos (Lucas 9:2; 10:9). Después del Pentecostés “muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles” (Hechos 2:43). Lucas escribió el libro de los Hechos como continuación de la historia de lo que Jesús hizo y enseñó, no sólo a través de los apóstoles, sino también a través de una iglesia llena del Espíritu Santo (Hechos 1:1,8; 2:4).

El mensaje del evangelio incluye la provisión de los dones espirituales por medio del Espíritu Santo a la Iglesia, entre los que están los dones de sanidades (1 Corintios 12:7). Todos estos dones, entre ellos el de sanidad, siguen edificando a la Iglesia y ofrecen esperanza a todos los creyentes. Además, Santiago afirma que la sanidad es parte normal en las reuniones de la Iglesia. Cada vez que se reúnen los hermanos, cualquiera que esté enfermo puede pedir oración por sanidad (5:14). Se nos asegura de que la sanidad divina es una manifestación permanente del evangelio en el día de hoy, y que continuará así hasta el regreso de Cristo.

LA EXPIACIÓN PROVEE SANIDAD DIVINA

Un estudio del concepto de la expiación en la Biblia muestra que en la mayoría de los casos se refiere a un rescate que se paga por redención y restauración, que señala a la redención hecha por Jesucristo mediante el derramamiento de su sangre en nuestro favor. El apóstol Pablo lo describe de esta manera: “A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre” (Romanos 3:25).

La palabra “propiciación”, traduce el griego hilasterion, que también puede ser traducida como expiación o propiciatorio. En Levítico 16 se registra lo que Dios esperaba de Israel para el Día de la Expiación y el ministerio del sumo sacerdote de rociar la sangre del sacrificio por el pecado sobre el propiciatorio. El arca contenía las tablas de piedra de la Ley, que el pueblo no había cumplido. La Ley quebrantada exigía el juicio y la muerte. Pero cuando era rociada la sangre de un cordero sin mancha, que proféticamente anunciaba la vida sin pecado de Cristo, Dios veía esa vida sin pecado en vez de la ley quebrantada y mostraba su misericordia y bendición.

El propósito principal de la expiación era la purificación del pecado (Levítico 16:30). Sin embargo, también está claro que la expiación traía liberación del castigo y las consecuencias del pecado, con el fin de hacer posible la restauración de la bendición y el favor de Dios. Cuando el pueblo de Israel se quejó después del juicio que vino tras la rebelión de Coré, Datán y Abiram, Dios envió una plaga sobre los hijos de Israel. Moisés envió a Aarón a que fuera en medio de la congregación e hiciera expiación por ellos, y así cesó la mortandad (Números 16:47,48). La Ley de Moisés requería que cuando se contara a los hombres de Israel, cada uno diera una ofrenda de expiación de medio siclo para su redención y para evitar que viniera sobre ellos mortandad (Éxodo 30:11-16). De tal modo la expiación proveía purificación del pecado y sus consecuencias, incluyendo las enfermedades.

Se ve claramente en la Biblia que los seres humanos no podemos pagar el precio de nuestra redención, por lo cual Dios, en su amor y para la gloria de su nombre, proveyó la máxima expiación (Romanos 3:25; véanse también Salmos 65:3; 78:38; 79:9; Romanos 3:21-28). Todo esto lo hizo Cristo en el Calvario (Juan 3:14-16). Allí Él hizo expiación plena por toda la persona. El Nuevo Testamento se refiere a esto como “redención”, lo cual esencialmente tiene el mismo significado que “expiación”. Por medio de Cristo hemos recibido la redención y el perdón de los pecados (Romanos 3:24; Efesios 1:7; Colosenses 1:14; Hebreos 9:15).

La redención, obrada mediante la expiación de Cristo, provee reconciliación por el pecado y sus consecuencias. Aun cuando la enfermedad no es resultado directo de un pecado específico, está en el mundo a causa del pecado. Por lo tanto, está entre las obras del diablo que Jesús vino a destruir (1 Juan 3:8), y está incluida en la Expiación.

Del paralelo entre redención y expiación, vemos que la provisión de sanidad para nuestro cuerpo es parte de la redención que se menciona en Romanos 8:23. Recibimos el perdón de los pecados ahora mediante la redención de nuestra alma. Recibiremos la redención de nuestro cuerpo cuando seamos arrebatados para encontrarnos con el Señor, y seamos transformados a su semejanza (1 Corintios 15:51-54; 2 Corintios 5:1-4; 1 Juan 3:2). La sanidad divina es un anticipo de esto, y así como todas las bendiciones del evangelio, emana de la Expiación.

LA SANIDAD DIVINA ES UN DON DE LA GRACIA DE DIOS PARA TODOS

Así como la salvación es por gracia mediante la fe (Efesios 2:8), recibimos todas las bendiciones y los dones de Dios por su gracia, o su favor inmerecido. No se pueden ganar ni merecer. Cabe señalar que, en vez de exigir sanidad, el Nuevo Testamento registra que la gente venía a Jesús suplicando su ministerio de compasión. No veían la sanidad como un derecho, sino como un privilegio misericordioso que les era ofrecido.

El hecho de que no podemos ganar las bendiciones de Dios, ni tampoco la sanidad divina, debe hacernos entender la importancia de cultivar nuestra vida en el Espíritu, porque el Espíritu “vivificará nuestros cuerpos mortales”, y esa es nuestra gran esperanza (Romanos 8:11). En realidad, aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior se renueva de día en día (2 Corintios 4:16).

Esta renovación interior es la que nos capaz de tener fe para recibir el don de sanidad divina. A la mujer sanada, que había padecido de flujo de sangre por doce años, Jesús dijo: “Hija, tu fe te ha hecho salva” (Marcos 5:34). Pablo, en Listra, cuando vio que su predicación había producido fe para sanidad en el corazón de un hombre imposibilitado de los pies, le mandó que se pusiera de pie (Hechos 14:9,10). La fe se manifestó también en el centurión romano que reconoció la autoridad de la palabra de Cristo para que su siervo sanara (Mateo 8:5-13) y en la mujer cananea que creyó en Jesús para la sanidad de su hija (Marcos 7:24-30; Mateo 15:28).

El hecho de que la sanidad divina viene por la fe se ve confirmado cuando la incredulidad impidió que fuera recibida en Nazaret (Marcos 6:5,6) y al pie del Monte de la Transfiguración (Mateo 17:14-20). En Santiago 5:15 hay una promesa de que la oración de fe, hecha por los ancianos de la iglesia a favor de los enfermos, salvará al enfermo y el Señor lo levantará. La fe, entonces, recibe la sanidad sencillamente por palabra del Señor. Pero Jesús no dejó desatendidos a los que tenían poca fe, o que no expresaban fe en absoluto. Para los que están enfermos a menudo no es fácil expresar la fe, y Jesús hizo varias cosas para ayudarlos. Tocó a algunos (Marcos 1:41; 8:22), los tomó de la mano (Marcos 1:31; Lucas 14:4), o puso las manos sobre ellos (Marcos 6:5; 8:25; Lucas 4:40; 13:13). Ayudó a otros de diversas maneras, lo cual requirió de fe y obediencia por parte de ellos (Marcos 7:33; 8:23).

La promesa de que cualquiera “que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también” está estrechamente relacionada con la oración, que pide en nombre de Cristo (Juan 14:12-14; 16:23,24). El uso del nombre de Jesús no es una fórmula de la que se valen los seres humanos para forzar la respuesta de Dios. Su nombre es la revelación de su carácter y naturaleza, que tenemos en nosotros sólo si permanecemos en Cristo y sus palabras permanecen en nosotros (Juan 15:7). Como resultado, su voluntad domina en nuestra vida, y conforma nuestra voluntad a la suya. Por lo tanto, nuestras peticiones en su nombre cada vez más armonizan más con su voluntad, y abren camino para que Él responda a nuestras oraciones.

La revelación de Dios como “Jehová tu sanador” (Éxodo 15:26) no se limita a Israel. La sanidad del siervo del centurión y de la hija de la mujer cananea muestra que la sanidad es privilegio también de los gentiles. En realidad, hay sanidad para todos los que la deseen y respondan a Jesús. Hay evidencia de que el don de sanidad de Dios, aun puede ser experimentado por una persona antes de que haya recibido perdón de sus pecados, como en el caso del paralítico en el estanque de Betesda (Juan 5:2-9,14).

 

También, Jesús envió a los diez leprosos a quienes había sanado a que fueran a mostrarse a los sacerdotes (Lucas 17:14). Bajo la Ley, los sacerdotes eran los encargados del diagnóstico, las cuarentenas, y la salud (Levítico 13:2 ss.; 14:2 ss.; Mateo 8:4). Así, Jesús reconoció que hay lugar para los diagnosticadores humanos.

A través de la habilidad y la formación de los médicos se producen recuperaciones y restauraciones, una verdad que no niega ni menosprecia la fe en la sanidad divina. Nos alegramos cuando Dios, que es la fuente de toda sanidad, obra a través de los médicos; damos gracias por su dedicación, y ofrecemos continua alabanza a Dios. Aun con todo su conocimiento, su formación, y sus habilidades, los médicos no son la última palabra en el diagnóstico de enfermedades humanas. Ponemos firmemente nuestra confianza en Dios, que es más que capaz de dar sanidad en una situación que se considera sin esperanza.

LA SANIDAD DIVINA SE CUMPLIRÁ PLENAMENTE CUANDO VUELVA JESÚS

Vivimos en el presente entre la primera y la segunda venida de Cristo. En su primera venida, a través de su vida, muerte, y resurrección proveyó la expiación por el pecado y sus consecuencias. En esta era, se ve la sanidad divina, un don de la gracia de Dios, como una expresión anticipada de la completa redención del cuerpo humano. En su segunda venida, lo que se inició se consumará: se cumplirá la salvación del pecado y de todos sus efectos. En este período del “ya pero no todavía” algunos son sanados instantáneamente, otros poco a poco, y otros no son sanados.

La Biblia indica que hasta que Jesús venga gemimos, porque aún no hemos recibido la redención total de nuestro cuerpo (Romanos 8:23). Sólo cuando los muertos en Cristo resuciten y seamos transformados recibiremos un cuerpo nuevo que es como su cuerpo glorioso (1 Corintios 15:42-44,51-54). Aun los seguidores de Cristo gimen, con dolores de parto, como el resto de la creación, y esperamos con paciencia el cumplimiento de nuestra esperanza (Romanos 8:21-25). Pablo describe al cuerpo humano como “templo del Espíritu Santo” (1 Corintios 6:19); debemos cuidar de él y evitar cosas que lo perjudiquen. Pero no importa lo que hagamos por este cuerpo, no importa cuántas veces seamos sanados, a menos que intervenga el rapto de la Iglesia, un día moriremos.

La sanidad divina tampoco es un medio de evitar los efectos de la vejez. Hasta el día de su muerte, Moisés mantuvo la lucidez de sus ojos y el vigor de su cuerpo (Deuteronomio 34:7); pero ese privilegio no se le concedió al rey David (1 Reyes 1:1-4). La debilitación gradual de la edad avanzada, que en Eclesiastés 12:1-7 se explica de manera muy acertada, es la experiencia común tanto de creyentes como de inconversos. La sanidad está disponible para los ancianos; pero la parte del cuerpo que se cura normalmente sigue envejeciendo como el resto del cuerpo. No tenemos aún la redención del cuerpo.

TRABAJO DE INVESTIGACIÓN BIBLIOGRAFICA

Según LA BIBLIA, Satanás es una entidad espiritual maligna que fue originalmente un ángel creado por Dios llamado Lucifer, pero se rebeló por orgullo y fue desterrado del cielo. Conocido también como el Diablo, es el "adversario", el "tentador" y el "enemigo" de Dios y de la humanidad. Su objetivo es destruir el plan de Dios, tentar a las personas al pecado, sembrar duda y confusión, y oponerse a todo lo que es bueno y justo.

La Biblia Satánica es una colección de ensayos, observaciones y rituales publicada por Anton LaVey en 1969. Es el texto religioso central del satanismo laveyano, y se considera el fundamento de su filosofía y dogma.​ Ha sido descrito como el documento más importante para influir en el satanismo contemporáneo.​ Aunque La Biblia Satánica no se considera una escritura sagrada como lo es la Biblia cristiana para el cristianismo, los satanistas laveyanos la consideran un texto autorizado,​ ya que es un texto contemporáneo que ha alcanzado para ellos el estatus bíblico.​ Exalta las virtudes de la exploración de la propia naturaleza e instintos. Los creyentes han sido descritos como «satanistas ateos» porque creen que Dios y Satán no son entidades externas, sino proyecciones de la propia personalidad del individuo: fuerzas benévolas y estabilizadoras en su vida. Se han realizado treinta ediciones de La Biblia Satánica, de las que se han vendido más de un millón de ejemplares.​

Otros textos es La Invención Del Satanismo de Asbjørn Dyrendal, James R. Lewis y Jesper Aa. Petersen, este es un estudio sobre el satanismo como movimiento moderno y su interacción con la cultura popular, que argumenta que el satanismo es un proceso en constante evolución. Los autores analizan cómo el satanismo se ha "inventado" a través de la adaptación de elementos de la cultura oculta y el folklore, especialmente en la fundación de la Iglesia de Satán por Anton LaVey, y cómo continúa reinventándose en sus diversas formas contemporáneas.

Con relación a Demonios podemos mencionar que son seres sobrenaturales, a menudo malévolo, que aparece en diversas religiones, ocultismo y folklore como un espíritu maligno. En la tradición judeocristiana, son ángeles caídos que se rebelaron contra Dios, liderados por Satanás, y buscan corromper a la humanidad. También pueden referirse a fuerzas negativas, obsesiones o incluso personas astutas, aunque estas son acepciones coloquiales.

En el ámbito religioso (cristianismo) son seres espirituales maléficos. Los demonios son ángeles que se rebelaron contra Dios y siguieron a Satanás, su propósito es debilitar el nombre de Dios, destruir a los creyentes y engañar a las personas.

Actúan en un reino de tinieblas bajo el liderazgo de Satanás, y pueden influir en las ideas y la vida de las personas. Se mencionan líderes y tipos de demonios, como Satanás (el "príncipe de los demonios" según Mateo 12:24) y el espíritu "Legión".  En otras tradiciones, los demonios son seres sobrenaturales opuestos a los seres de la luz, que representan la oscuridad y el caos. Filósofos y pensadores medievales describían a los demonios como espíritus que podían susurrar al oído o actuar directamente sobre el espíritu imaginativo humano.

El ocultismo se refiere al estudio y la búsqueda del conocimiento oculto, a menudo con el objetivo de alcanzar la comprensión espiritual o el poder personal. El término deriva del latín occultus, que suele traducirse como oculto, escondido o secreto, el concepto está estrechamente vinculado a las prácticas esotéricas, místicas y sobrenaturales.

En la tradición occidental, el ocultismo es el estudio o la búsqueda de conocimiento e información ocultos, en particular con el supuesto propósito de obtener comprensión espiritual o adquirir poder personal. Su estrecha relación con prácticas esotéricas, místicas y sobrenaturales se remonta a principios del siglo XVII. Los términos “oculto” y “culto” a veces se confunden, ya que las sectas dedicadas a prácticas ocultas suelen denominarse “cultos”. Sin embargo, etimológicamente, ambos términos no tienen relación.

A través de la cultura popular, el ocultismo se ha vinculado con objetos que supuestamente facilitan el contacto con espíritus o la adquisición de conocimientos inalcanzables de otro modo. Ejemplos destacados incluyen las cartas astrales, las bolas de cristal, las tablas de ouija y las cartas del tarot. Otros aspectos del ocultismo se centran en prácticas como la alquimia, el contacto con fantasmas o espíritus, la adivinación, la magia y la brujería. La representación común del ocultismo como una actividad centrada en la canalización de seres sobrenaturales malignos, como demonios, o en la comunión con el diablo cristiano es en gran medida exagerada.

La brujería se refiere al conjunto de prácticas mágicas o supersticiosas atribuidas a personas que supuestamente tienen poderes sobrenaturales, ya sea por conocimiento arcano o pactos con entidades. Estas prácticas implican el uso de rituales y canalización de energías con la intención de modificar la realidad, lo que puede manifestarse en magia blanca (protección, sanación), magia negra (manipulación, daño), magia verde (conexión con la naturaleza), o magia roja (pasión, amor).

Tipos y enfoques:

·         Magia Blanca: Se enfoca en la protección, sanación y bienestar.

·         Magia Negra: Se utiliza para influir en otros, causar obstáculos o manipular.

·         Magia Verde: Involucra el trabajo con la naturaleza, sus elementos y seres elementales como hadas y duendes.

·         Brujería Tradicional: Se basa en la conexión con la tierra, los espíritus y los ancestros.

Elementos comunes:

·         Intención: La intención con la que se realizan los actos mágicos es fundamental.

·         Rituales: Se pueden emplear rituales, conjuros, salmos, o el uso de objetos para la práctica.

·         Creencias: Puede basarse en la fe, pactos con entidades demoníacas, o el uso de conocimiento oculto.

En la actualidad:

La brujería se ha modernizado, volviéndose más terapéutica y accesible para quienes buscan crecimiento personal y espiritual. Algunas personas la consideran una profesión, integrando trabajos espirituales y terapias para el bienestar.

Contexto histórico:

Históricamente, la brujería se asoció con la idolatría, la herejía y el culto al Diablo, lo que llevó a la persecución de quienes practicaban estas artes, especialmente entre los siglos XV y XVII en Europa.

COMUNITARIA

De los fenómenos antes mencionados que están presentes en la Ciudad de Panamá lugar donde servimos puedo mencionar que lo que más se ve son tiendas de ventas de artículos para brujería y esoterismo, en cada centro comercial puede existir un local comercial para estas actividades.

En Panamá, el esoterismo no forma parte de las investigaciones de universidades. Sin embargo, ha sido cultivado como una forma de vida casi religiosa por ciertas organizaciones como los rosacruces, masones y grupos afines, que se dedican a actividades culturales y filantrópicas. El estudio académico de estas organizaciones en Panamá es en la actualidad terra nullius, un territorio no explorado. Estudiarlas quizá revele aspectos de nuestra identidad cultural que hasta ahora no han sido muy claros y que sin duda requieren de luz para entender un poco más lo que somos y hacemos como nación.

En particular, la política nacional podría ser entendida desde esta singular perspectiva, la cual develaría las ideas que han constituido los caudillos o líderes políticos y empresariales que, con diversos grados de influencia o poder, han condicionado los senderos de este país a través de su historia.

Dicho todo lo anterior, se abre pues la posibilidad de una nueva área de investigación para Cristianos, Pastores, y otros profesionales que se interesen por este tema

El Problema del mal

Es una cuestión filosófica y teológica que cuestiona la compatibilidad entre la existencia de un Dios omnipotente, omnisciente y bueno, y la presencia del mal y el sufrimiento en el mundo. La dificultad surge de la contradicción aparente entre un Dios que podría eliminar el mal (por ser todo poderoso) y que desearía hacerlo (por ser bueno), y el hecho de que el mal existe.

 A “Epicuro” se le atribuye la primera formulación de este dilema en la antigüedad, planteando un acertijo: si Dios quiere eliminar el mal, pero no puede, es impotente; si puede, pero no quiere, no nos ama; si no puede ni quiere, es imperfecto; si puede y quiere, ¿por qué existe el mal?

El problema se suele plantear como una contradicción entre la existencia del mal y los atributos divinos de omnipotencia, omnisciencia y benevolencia. 

1-   Es importante mencionar los diferentes tipos de mal, tales como la imperfección y corrupción de las cosas, una privación o ausencia del bien debido a la vulnerabilidad de las criaturas, como la corrupción de lo que debe ser. El daño y sufrimiento causado por las acciones voluntarias de los seres humanos.  El sufrimiento provocado por fenómenos naturales como catástrofes, que no son directamente responsabilidad humana, aunque nace la pregunta ¿Y qué de la contaminación ambiental y la maña disposición de los residuos?

La idea de que Dios permite el mal para preservar el libre albedrío humano como un bien mayor y otros argumentos que afirman que el sufrimiento es una consecuencia del pecado y que Dios ofrece una solución a través del perdón y la salvación.

La pregunta de ¿si el mal es una ilusión? tiene distintas respuestas según el contexto filosófico o teológico. Desde la perspectiva de la Ciencia Cristiana, el mal se considera una ilusión que no tiene una existencia real, separada de un espíritu infinito. En contraste, para la ética y la filosofía, el mal a menudo se entiende como la ausencia de bondad o como una construcción social, no tanto como una ilusión pura sino como una falta o una percepción que puede cambiar.

El mal no es bueno: el bien y el mal son conceptos opuestos, donde el mal se entiende como la ausencia del bien. Algunas visiones religiosas y filosóficas proponen que el mal tiene un propósito divino, actuando como una prueba o un medio para el crecimiento espiritual, aunque esto no lo hace intrínsecamente bueno. El mal es visto como una privación o falta de bien, más que como una entidad propia, y se origina en la elección libre del ser, según algunas tradiciones.

El mal es el resultado natural de la libertad y el pecado humano. Si los hombres no hubieran pecado no habría mal, es importante aclarar que no todo el mal es consecuencia del pecado.

Aunque en Lamentaciones 3:38 se afirma que el mal y el bien provienen de Dios, las interpretaciones cristianas explican que esto se refiere a que Dios tiene soberanía sobre todas las cosas, incluso sobre lo que es moralmente malo, para cumplir Sus propósitos. El mal, según algunas perspectivas, es una privación de lo bueno, más que una sustancia en sí misma, y se manifiesta a través de las elecciones humanas.

El mal y el sufrimiento son consecuencia del pecado original, no un castigo directo por cada pecado específico, pero la Biblia sí enseña que los malvados enfrentarán consecuencias o castigo por sus malas acciones, mientras que los creyentes pueden recibir corrección o disciplina de Dios por amor.

2-    Hacia una comprensión del problema

El mal no estaba en el universo antes del pecado de Adán, ya que Dios creó todo "muy bueno" (Génesis 1:31), pero sí existía en la forma del ángel Lucifer (Satanás) que pecó y cayó antes de la creación del hombre. Fue el acto de rebelión de Satanás el que introdujo el pecado y la desobediencia en el cosmos, lo que eventualmente llevó a Adán y Eva a caer y, con ellos, el mal se introdujo en el mundo humano. Rescato en las copias el texto que dice que “es evidente que no puede haber anti creatividad hasta que no haya creatividad”.

3-    Hacia una respuesta bíblica

 El mal penetra en todas las fases de la experiencia humana y hasta que no haya un cielo nuevo y una tierra nueva, será necesario enfrentarlo y combatirlo en esta vida.

La solución principal para el mal moral interior reside en la educación de la conciencia y el fortalecimiento de la voluntad, mediante la autorreflexión, la formación de una jerarquía de valores recta, el seguimiento de los dictados de la conciencia bien informada y la práctica de la autenticidad. También se incluye la práctica de principios éticos universales, como el respeto a los demás, y la búsqueda de equilibrio personal para vivir de acuerdo con los valores más profundos.

Al aceptar el mal como una oportunidad para el aprendizaje. El sufrimiento que el mal produce deja de ser un “callejón sin salida”, Se lo incluye dentro de un plano de significación más amplio, y se lo transforma en una herramienta para el desarrollo del carácter y la perspectiva. Probablemente no haya mal, de cualquier forma y carácter que sea, que no pueda servir como instrumento de nuestra instrucción.

CONCLUSIONES

Dios no envía el mal, pero si obra a través de él. Romanos 8:28, uno de los versículos más conocidos de la Biblia, afirma que Dios hace que todas las cosas obren para bien de quienes lo aman y son llamados según Su propósito. Esto significa que, aun en medio de dificultades y pruebas, Dios tiene un plan que nos transforma y nos conforma a la imagen de Jesucristo, su propósito final.

La redención final: Él es, con referencia al pasado el Creador; en el presente es él Sustentador; en una perspectiva futura él que cumple todas las cosas, o sea el Redentor de toda la creación.

miércoles, 20 de julio de 2022

La Zona del Canal de Panamá

En esta investigación como parte de la asignatura de Historia de las Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos recopilamos datos de la ubicación, el territorio, los estilos de vida, como se gobernaba y colocamos unas imágenes de cómo era La Zona del Canal en los años de vigencia.

Para los Panameños que amamos nuestra patria y que logramos ya casi al final del periodo experimentar lo que fue la Zona del Canal es muy interesante volver a leer y familiarizarnos con todo lo que aquí ocurría. También incluimos datos de lo que fueron los Zonian.

Esperamos este trabajo de investigación logre cumplir que los requisitos para la calificación y culminación de la asignatura.

 La Zona del Canal de Panamá

Entre los más grandes esfuerzos pacíficos de la humanidad que han contribuido significativamente con el progreso en el mundo, la construcción del Canal se destaca como un logro que inspira admiración. Este triunfo de ingeniería sin paralelo fue posible gracias a una fuerza internacional bajo el liderazgo de visionarios estadounidenses, que hizo realidad el sueño de siglos de unir los dos grandes océanos.

En 1534, Carlos V de España ordenó el primer estudio sobre una propuesta para una ruta canalera a través del Istmo de Panamá. Más de tres siglos transcurrieron antes de que se comenzara el primer esfuerzo de construcción. Los franceses trabajaron por 20 años, a partir de 1880, pero las enfermedades y los problemas financieros los vencieron.

En 1903, Panamá y Estados Unidos firmaron un tratado mediante el cual Estados Unidos emprendió la construcción de un canal interoceánico para barcos a través del Istmo de Panamá. El año siguiente, Estados Unidos compró a la Compañía Francesa del Canal de Panamá sus derechos y propiedades por $40 millones y comenzó la construcción. Este monumental proyecto fue terminado en 10 años a un costo aproximado de $387 millones. Desde 1903, Estados Unidos ha invertido cerca de $3 mil millones en la empresa canalera, de los cuales aproximadamente dos tercios fueron recuperados.

La construcción del Canal de Panamá conllevó tres problemas principales: ingeniería, saneamiento y organización. Su exitosa culminación se debió mayormente a las destrezas en ingeniería y administración de hombres tales como John F. Stevens y el coronel George W. Goethals, y a la solución de inmensos problemas de salubridad por el coronel William C. Gorgas.

Los problemas de ingeniería incluían cavar a través de la Cordillera Continental, construir la represa más grande del mundo en aquella época, diseñar y construir el canal de esclusas más imponente jamás imaginado, construir las más grandes compuertas que jamás se han colgado, y resolver problemas ambientales de enormes proporciones.

En 1977, Estados Unidos y Panamá se unieron en una asociación para la administración, operación y mantenimiento del Canal de Panamá. De acuerdo con dos tratados firmados en una ceremonia en las oficinas de la OEA en Washington, D.C., el 7 de septiembre de 1977, el Canal debía ser operado hasta el final del siglo bajo arreglos diseñados para fortalecer los lazos de amistad y cooperación entre los dos países. Los tratados fueron aprobados en Panamá en un plebiscito el 23 de octubre de 1977 y el Senado de los Estados Unidos dio su aprobación y consentimiento para su ratificación en marzo y abril de 1978. Los nuevos tratados entraron en vigor el primero de octubre de 1979.

La Comisión del Canal de Panamá, una agencia del gobierno de los Estados Unidos, operó el Canal durante la transición de 20 años que comenzó a partir de la implementación del Tratado del Canal de Panamá el primero de octubre de 1979. La Comisión funcionó bajo la supervisión de una junta binacional formada por nueve miembros. Durante los primeros 10 años del período de transición, un ciudadano estadounidense sirvió como administrador del Canal y un panameño era el subadministrador. A partir del primero de enero de 1990, de acuerdo con lo establecido por el tratado, un panameño sirvió como administrador y un estadounidense como subadministrador.

La Comisión del Canal de Panamá reemplazó a la antigua Compañía del Canal de Panamá, la cual, junto a la antigua Zona del Canal y su gobierno, desapareció el primero de octubre de 1979. El 31 de diciembre, tal como lo requería el tratado, Estados Unidos transfirió el Canal a Panamá.

La República de Panamá asumió la responsabilidad total por la administración, operación y mantenimiento del Canal de Panamá al mediodía, hora oficial del Este, del 31 de diciembre de 1999. Panamá cumple con sus responsabilidades mediante una entidad gubernamental denominada Autoridad del Canal de Panamá, creada por la Constitución Política de la República de Panamá y organizada por la Ley 19 del 11 de junio de 1997.

La Autoridad del Canal de Panamá es la entidad autónoma del gobierno de Panamá que está a cargo de la administración, operación y mantenimiento del Canal de Panamá. La operación de la Autoridad del Canal de Panamá está basada en su ley orgánica y los reglamentos aprobados por su junta directiva.

La administración del Canal sigue comprometida con el servicio al comercio mundial con los niveles de excelencia que han sido tradicionales en la vía acuática a través de su historia. Con inversiones prudentes en mantenimiento, programas de modernización y de capacitación, el Canal continuará siendo en el futuro una arteria de transporte viable y económica para el comercio mundial.

 La antigua Zona del Canal como una región de frontera

Artículo de Carlos A. Gordón, cafeestrella@laestrella.com.pa Creado 18/12/2021 00:00.

En la actualidad, esta región de frontera de la antigua Zona del Canal mantiene el estigma heredado de sus antiguos ocupantes entre la Panamá abandonada, precaria y pobre, y un espacio afluente y no integrado al resto de la ciudad. Un testimonio físico de los conflictos sin resolver en nuestra historia.

A días de cumplirse otro aniversario de la invasión a Panamá el 20 de diciembre de 1989, cabe la reflexión sobre la historia de esa 'quinta frontera' que representó la Zona del Canal, y las dinámicas que de esta relación surgieron.

Tal como señala Patricia Pizzurno en su artículo, 'Zona de contacto, espacio intervenido en Panamá' (2011), “desde la ciudad, las representaciones de la Zona del Canal proponían un paraíso terrenal a pocos metros de distancia. Los panameños soñaban con vivir y trabajar allí, comprar en los comisariatos y tener una novia gringa.

Las narrativas presentaban una Zona blanca, limpia, ordenada, eficiente, llena de palmeras por contraposición a la ciudad de Panamá: negra, sucia, caótica, ineficiente, donde predominaban los palos de mango”.

¿Cómo se comprende el retrato de estas dos ciudades una justo al lado de la otra?

Michael Donoghue, en su libro, Border on the Isthmus: race, culture and the struggle for the Canal Zone, (2014), aborda este tema desde la óptica de 'una zona de frontera', entendida esta como una zona inmediatamente adyacente a una frontera, un área porosa y abierta a una variedad de intercambios sociales, culturales y económicos. Desde este enfoque Donoghue señala que, “dentro del contexto latinoamericano, la Zona se erigió como el símbolo máximo de la hegemonía y el racismo yanqui hacia los negros y los latinos.

Con una población de más de 50 mil administradores, técnicos, trabajadores del canal, soldados y sus dependientes, más 9 mil trabajadores que vivían del otro lado de la línea, el enclave constituyó una de las comunidades de ultramar más grandes de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial hasta 1979”.

Según Donoghue, “a primera vista, en 1940, la Zona parecía monolítica e invulnerable. Pero como tantas colonias europeas en África y Asia, la Zona comprendía una masa de contradicciones y complejidades, una 'casa dividida contra sí misma'. Sus fisuras internas ayudan a explicar su desaparición en la era de la posguerra, cuando las presiones externas panameñas, los cambios sociopolíticos en la metrópoli estadounidense y las quejas internas que emanan de la propia Zona se fusionaron para deslegitimar el enclave”.

Un episodio que da luces sobre la relación entre la antigua Zona del Canal y la ciudad de Panamá fue el período de la Segunda Guerra Mundial cuando, se popularizó por “sus famosas marinadas cuando miles de marineros, infantes de marina y soldados estadounidenses inundaron las calles de la capital y Colón. Los soldados borrachos atacaban habitualmente a taxistas, policías, cantineros, meseras e incluso a compradores panameños comunes”.

Esta actividad comercial para el año 1945 representó más de $6 millones “en prostitución y vicio”, $4 millones más que la ayuda exterior brindada por el Gobierno estadounidense en Panamá ese mismo año. Para 1951 se estimaba que en toda la Ciudad de Panamá había más de 250 burdeles, entre los que se encontraban famosos sitios como, “la Gruta Azul, el Villa Amor, el Ancon Inn, el Golden Key, el Café Tropical, el Café Fenix y La Gloria”, ubicados en poblados como “Chilibre, El Coco, Capira, Cativá, Río Abajo y La Chorrera”.

Pizzurno, por su parte, nos enfatiza esa visión que sobre Panamá tenían los oficiales estadounidenses, al señalar que, “la “división muy clara” entre ambos universos era fomentada por las autoridades zoneítas muy conscientes del servicio que prestaban las ciudades de Panamá y Colón “como una válvula de escape, donde el hombre podía dejar escapar vapor que puede causar una explosión en una sociedad sin ventilación” como la de la Zona”. Con el fin de la guerra, se da una reducción significativa del pie de fuerza militar acantonado en Panamá. Esta reducción estuvo acompañada del desmantelamiento del aparato administrativo en la Zona del Canal de la posguerra.

A partir de 1951, “solo los peajes del Canal financiarían la operación del enclave, sin subsidios del Congreso. Las restricciones fiscales obligaron a recortar la fuerza laboral tanto estadounidense como panameña. Los empleados civiles estadounidenses, los llamados 'zonians', cayeron de un máximo de la Segunda Guerra Mundial de 8,550 a 3,327 en 1979, el último año de la Zona del Canal”.

El paisaje de esta zona de frontera entre la antigua Zona y la ciudad de Panamá, para la década de 1970, es descrito por Donoghue, en su libro de la siguiente manera, “viajando a lo largo de este límite desde el puente, se ve a la izquierda la reserva militar de Quarry Heights, sede del Comando Sur de EE.UU., Ancón propiamente dicho, con su palacio de justicia, iglesia, escuela y residencias privadas; el Triángulo de Shaler y la casa de huéspedes de Tívoli; y finalmente la lavandería Ancón y el Pequeño Teatro, con la estación de ferrocarril enfrente. A la derecha se desplomaba El Chorrillo, un extenso gueto panameño donde los edificios de madera rematados con techos de hojalata oxidada dejaban caer agua sobre callejones llenos de basura; el Instituto Nacional, semillero del nacionalismo panameño; una franja de modernas tiendas que atendían a la clientela de la Zona; el edificio Pan American Airways; el Palacio Legislativo de Panamá; la barriada de San Miguel; y finalmente el tramo comercial de la avenida Nacional. En el centro de este arco se encontraba la intersección de la avenida 4 de julio con la calle J, un punto de cruce clave para la frontera Zona-Panamá”.

Existieron tres dinámicas que se conjugaron para que poco a poco esta situación de la 'región de frontera' que imponía la existencia de la zona –con sus burdeles y antros– desapareciera.

Por un lado, el surgimiento de un sentimiento nacionalista y anticolonial en las clases medias e intelectuales en el istmo, la reducción del personal tanto militar como civil estadounidense en la Zona del Canal, y, por último, las negociaciones que llevaron a la firma de los tratados Torrijos- Carter en 1979.

La invasión a Panamá remató la desaparición física y social de parte de esta 'región de frontera', la cual había subsistido al pasar de brindar servicios a los soldados estadounidenses, a gravitar alrededor del 'Cuartel Central' y del poder político y económico obtenido por los militares panameños a partir de la década de 1970.

En la actualidad, esta región de frontera de la antigua Zona del Canal mantiene el estigma heredado de sus antiguos ocupantes entre la Panamá abandonada, precaria y pobre, y un espacio afluente y no integrado al resto de la ciudad. Un testimonio físico de los conflictos sin resolver en nuestra historia.

La Zona del Canal de Panamá fue un territorio no incorporado de los Estados Unidos enclavado en Panamá que consistía en el canal de Panamá y las tierras, aguas y espacio aéreo circundantes. Tenía un área de 1.432 km² y se extendía a 8,1 km a cada lado del canal, excluyendo las ciudades de Panamá y Colón, que se encontraban parcialmente dentro de ese rango. Las fronteras de este territorio dividían Panamá en dos partes, y fueron creadas el 18 de noviembre de 1903 con la firma del tratado Hay-Bunau Varilla.

Desde 1903 hasta 1979 el territorio fue controlado por los Estados Unidos, que construyeron y financiaron el Canal. Debido a los hechos acontecidos en el Día de los Mártires, el 9 de enero de 1964, que reclamaban el retorno de la Zona del Canal a la República de Panamá, mediante los Tratados Torrijos-Carter firmados en 1977, comenzó la descolonización del territorio en 1979 y se convirtieron en las Áreas Revertidas del Canal de Panamá, una zona de soberanía compartida entre EE. UU. y Panamá. Gradualmente, dichas áreas serían transferidas a la República de Panamá. La última bandera estadounidense fue arriada en Balboa en la Nochevieja de 1999.

Durante el control estadounidense de la Zona del Canal, el territorio al margen del mismo Canal, fue usado principalmente para fines militares; sin embargo existían aproximadamente 3000 civiles estadounidenses que vivían como residentes permanentes. El uso militar dado por los estadounidenses cesó cuando el territorio fue traspasado a control panameño, al igual que se retiraron los estadounidenses que habitaban el área. Actualmente el territorio es usado para fines comerciales, industriales y turísticos.

Zoneíta o zoniano (inglés: Zonian) es una persona nacida o residente en la Zona del Canal de Panamá durante la administración estadounidense, entre 1904 y 1999.​ Muchos de los zoneítas eran ciudadanos estadounidenses encargados del mantenimiento del canal de Panamá, sus familiares y el personal de los servicios dirigidos a estos.​ Al ser abolida la Zona del Canal de Panamá en 1979, los hijos de estadounidenses nacidos en el área después de 1979 no fueron considerados oficialmente zoneítas.​ La mayoría de los estadounidenses que residían en la zona volvieron a su país en el año 2000 una vez terminada la transferencia a Panamá del control del canal.

Los zoneítas miembros de la Panama Canal Society tienen reuniones anuales en Orlando, Estados Unidos.

El término zonian es un panameñismo derivado del inglés que designa tanto a los zoneítas como a los bienes ubicados dentro de la Zona del Canal entre 1904 y 2000.​ Zonian es usado también, en forma peyorativa, para señalar a personas racistas o beneficiarias del sistema económico y social imperante en la Zona del Canal.

La Lujosa Vida de los Zoneítas de Panamá, por Kate Dailey BBC, Washington, 13 agosto 2014.

Por casi cien años, miles de estadounidenses vivieron con todos los lujos en tranquilas comunidades tropicales cerca de la bahía de Panamá. Se encargaban del mantenimiento de una de las mayores obras de ingeniería del mundo, el canal de Panamá, y se conocían como zoneítas o zonianos (por el término en inglés, "zonians").

La Zona del Canal de Panamá fue una colonia de Estados Unidos establecida en el país centroamericano en 1903. Constituía un hogar lejos de casa para aquellos estadounidenses que construyeron el canal y posteriormente se encargaban de su mantenimiento, así como de sus familiares y los trabajadores de los servicios dirigidos a estos.

Las familias recibían generosos beneficios, incluidas viviendas de protección, largas vacaciones, economatos bien surtidos y un personal amable.

Los residentes de la zona disfrutaban del buen clima y el relajado estilo de vida del lugar. Pero a su vez vivían en cómodas casas del estilo de su país de origen, recibían una educación de primera clase y gozaban de todos los beneficios que les ofrecía la ciudadanía estadounidense.

 Como podemos concluir este tema: 

  • Siempre se vio la diferencia de los grupos, la discriminación y la poca capacidad del Panameño de reconocer todo lo valioso que tenemos y que somos, para no envidiar o desear lo que existía en esta área de nuestro país. 
  • Es muy triste reconocer que, aunque la Zona del Canal ya no existe, que han pasado por lo menos dos generaciones y algunos panameños siguen con esa mentalidad de querer lo que supuestamente tienen los estadounidenses. 
  • Desde las escuelas, universidades y la academia en general debemos trabajar en reforzar nuestra ideología de patria, el nacionalismo, el valor al folklor panameño en todas sus áreas. 
  • Garantizar que las futuras generaciones vivan y se reconozcan como “Panameños”.

viernes, 10 de junio de 2022

¿Cómo el escenario de crisis en el Sistema educativo panameño debe impulsar la evolución tecnológica?

Presentamos un análisis critico de ¿Cómo el escenario de crisis en el Sistema educativo panameño debe impulsar la evolución tecnológica?

En la actualidad las tecnologías educativas (TE), en los centros educativos, según mi punto de vista estamos en una etapa de implementación y formación. Son muchos los educadores en todos los niveles que ponen en práctica la TE, por ejemplo, en el Agro y en otras carreras de bachillerato técnico. Muchos de estos centros en Panamá forman parte de los planes de RSE de empresas y esto ayuda a la implementación de las TE.

Las TE implican el reconocimiento, deseo y la aspiración del docente en adquirir conocimientos, habilidades y desarrollar su potencial como principal fuerza motriz. El proceso de autoeducación y auto actualización de la persona es de gran importancia en el marco de esta tecnología. En muchos casos los docentes debemos desaprender como parte de nuestra autorrealización. 

En internet podemos encontrar material que señala los siguiente:

“La tecnología de aprendizaje orientada a la persona proporciona tres métodos básicos: Los elementos del aprendizaje se presentan en forma de tareas de varios niveles, la gran importancia del diálogo en el proceso de aprendizaje y los métodos lúdicos de aprendizaje”.

Que nos quiere decir esto: que la tecnología del aprendizaje se basa en la idea de un enfoque centrado en la persona y basado en la personalidad del alumno (entiéndase los diferentes niveles). Esta tecnología ha surgido como un contrapeso al aprendizaje tradicional y se basa en las capacidades y necesidades individuales de cada persona.

Una de las Tecnologías que debemos hacer más énfasis y que ayudaría mucho al sistema educativo panameño es la del aprendizaje lúdico, que se basa en el hecho de que el juego está en la misma relación del aprendizaje con el trabajo, ya que es una de las principales actividades del niño. El propósito principal de esta tecnología es estimular la actividad cognitiva de los estudiantes, desarrollando el interés por el conocimiento. En el caso del docente o mejor dicho las personas adultas, en Panamá creemos que no tenemos derecho a jugar y desvalorizamos este recurso tecnológico.

No puedo terminar sin mencionar la Tecnología de Formación Informática, que, si bien es a lo que muchas personas consideran TE, ya que este está basado en el uso de la tecnología de la información en el proceso de aprendizaje y las actividades se aplica a través de computadoras y otros medios multimedia. El uso de la tecnología informática hace que el proceso de aprendizaje no sólo sea moderno y cognitivo, sino también interesante para todos.

domingo, 22 de mayo de 2022

John Wesley: Obras Completas Tomo VII, La Vida Cristiana, Sobre la Esclavitud

 John Wesley: Obras Completas Tomo VII, La Vida Cristiana, Sobre la Esclavitud

Al adentrarnos en la lectura podemos entender que Wesley trata sobre asuntos de conducta tales como la vestimenta, la responsabilidad política, o la actitud cristiana hacia la esclavitud, al tiempo que reconoce el valor de los consejos y a través de toda su vida llamará a sus seguidores a una vida santa, reconociendo también el peligro de que se llegue a pensar que la santidad es el camino que conduce a la salvación, de tal modo que los creyentes, en lugar de confiar en la gracia de Dios, confíen en su propia santidad.

 

Una de las afirmaciones categóricas es que la vida cristiana subraya la importancia de la santificación para la vida y por ello las cuestiones éticas son para él de importancia fundamental. Aunque algunos elementos de la tradición wesleyana han subrayado la santificación personal, y otros han hecho caer el énfasis sobre la responsabilidad social de los cristianos, lo cierto es que para Wesley ambas cosas son inseparables.

La vida cristiana es necesariamente vida en comunidad, y por tanto la santificación ha de manifestarse, no solamente en la vida interior y en el desarrollo del carácter individual, sino también en las relaciones con los demás, y en el modo en que nos comportamos en esas relaciones, incluso las de carácter político y económico.

Según Wesley, el evangelio no reconoce ninguna religión que no sea social, ninguna otra santidad que no sea la santidad social. Y en su sermón número 24 dice: “Trataré de demostrar que el cristianismo es esencialmente una religión social, y que tratar de hacerlo una religión solitaria es en verdad destruirlo”. Por cristianismo quiero decir ese método de adorar a Dios que Jesucristo reveló a la humanidad. Cuando digo que ésta es esencialmente una religión social, quiero decir que no sólo no puede subsistir, sino que de ninguna manera puede existir sin la sociedad, sin vivir y mezclarse con los seres humanos.

Esta extensión social de la fe y de la santidad va mucho más allá de la comunidad de la iglesia, es por ello que Wesley se preocupa constantemente por la vida social, política y económica de Inglaterra. Pudimos entender en esta lectura que Wesley defendiendo la autoridad del Rey y de sus ministros, especialmente frente a la rebelión de las colonias norteamericanas.

Es muy posible y hasta probable que buena parte de lo que allí dice sobre la autoridad de los gobiernos, sobre el carácter de la libertad política, y especialmente sobre las falacias de la democracia, no sea del agrado de muchos lectores modernos.

Ciertamente, sus opiniones al respecto muestran hasta qué punto Wesley era hijo de su siglo, y reflejaba sus prejuicios de clase, de género y de nación. Pero al mismo tiempo hay que reconocer en la mayoría de sus argumentos en torno a estas cuestiones un verdadero y sincero interés por fundamentar sus posiciones políticas y sociales, no en conveniencias políticas o de clase, sino en la soberanía de Dios y los principios del amor en acción. Quizá sea por esto que, al tiempo que sus actitudes en defensa de la monarquía nos chocan, algunas de sus críticas de la idea moderna de la libertad nos hacen pensar.

El punto estelar de la ética social de Wesley es su oposición a la esclavitud, y los argumentos que emplea en ese contexto, examina varios aspectos de la esclavitud, y la condena con argumentos fulminantes. En ese contexto, es importante señalar que, aunque Wesley era por lo general conservador en cuestiones políticas, e insistía en la obligación por parte de los cristianos de cumplir la ley, en este caso no admite el argumento de que la esclavitud puede practicarse porque es legal.

 

Así dice: El gran alegato es: [estas cosas] están autorizadas por ley.

¿Pero puede la ley, la ley humana, cambiar la naturaleza de las cosas?

¿Puede transformar las tinieblas en luz, o el mal en bien?

De ninguna manera. No importan diez mil leyes, lo justo es justo, y lo incorrecto todavía es incorrecto.

IDEAS CENTRALES DEL TEXTO:

Wesley generalmente evade la trampa del paternalismo en contraste con los muchos argumentos, tanto en pro como en contra de la esclavitud, basados en una supuesta superioridad de los europeos sobre los negros.  Basa su argumentación en la humanidad esencial de los africanos, en todo semejante a la de los ingleses.

Defiende la libertad de los esclavos, libertad “a la cual un angoleño tiene el mismo derecho natural y a la cual le reconoce tan alto valor como un inglés”.

Y en otro momento habla de un esclavo que le preguntó a su amo qué le parecería si alguien viniera de África y se llevara a su mujer e hijos como esclavos, con el resultado de que el amo renunció a la esclavitud a partir de entonces.

La esclavitud fue una de las dos razones principales por las que Wesley se opuso a la independencia norteamericana. Una de ellas, frecuentemente citada, es su franca posición en defensa del Rey y de las autoridades establecidas.

Los rebeldes norteamericanos le parecían hipócritas en tanto reclamaran libertad para sí, y no para sus esclavos.

Es por eso que rechaza el reclamo por parte de los rebeldes, que desean librarse de la esclavitud. Desde el punto de vista de Wesley, los rebeldes no son esclavos, primero, porque gozan de las libertades de la mayoría de los ingleses y segundo porque hay una vasta diferencia entre su condición y la verdadera esclavitud.

 

ü  ¿Quién entonces es esclavo? Averigüe en América y lo verá fácilmente. “Observe a aquel negro que se desmaya bajo su carga, sangrando bajo el látigo. Él es esclavo”.

 

ü  ¿Y no hay diferencia entre él y su amo? Sí: el uno grita: ¡Asesinato Esclavitud! ¡El otro silenciosamente se desangra y muere!

 

ü  ¿Pero entonces dónde está la diferencia entre la libertad y la esclavitud? En que usted y yo, los ingleses en general, vamos donde queremos, gozamos del fruto de nuestros trabajos: esto es libertad. El negro no puede: eso es esclavitud.

 

ü  ¿Todo este reclamo sobre la libertad y la esclavitud, no es entonces mera declamación y juego de palabras? El otro tratado en la colección que sigue que merece especial atención es el que se refiere a las causas de la escasez y el alto precio de los comestibles.

 COMENTARIOS VALORATIVOS:

Wesley ofrece su crítica del orden económico y social de la Inglaterra de su tiempo, con base a las consecuencias que tiene para los pobres, escribe fuertes palabras contra las bebidas destiladas. Pero su oposición al alcohol no se debe tanto a su rechazo de la borrachera que sí rechaza fuertemente como a las consecuencias económicas de la práctica de utilizar buena parte del trigo que se produce para destilar alcoholes.

Todo el texto es una crítica al sistema económico de la época, su ataque a la esclavitud, y tantas otras cosas que no hemos mencionado son parte de su entendimiento de la santidad, no en teorías políticas y económicas, aunque Wesley, como cualquier otro ser humano, tenía teorías conformes con su tiempo y circunstancia, sino en esa búsqueda de la santidad que fue parte de su vida desde los días tempranos del Club Santo de Oxford, y hasta el fin de La vida cristiana.

Con relación a lo económico no sólo predicaba el compartimiento de bienes, sino que lo practicaba. Para él, parte de la santidad eran los famosos tres puntos:

  1. 1.    gana todo lo que puedas
  2. 2.    ahorra todo lo que puedas
  3. 3.    da todo lo que puedas.

Pero hay que aclarar que el segundo punto, “ahorra todo lo que puedas”, no quería decir, como parece querer decir para algunos de nosotros hoy, guarda todo lo que puedas, sino más bien, deja de gastar todo lo que puedas, para que entonces puedas darlo.

En lo político y social, los ataques de Wesley contra la esclavitud, el colonialismo y el elitismo social no eran parte de un programa político autónomo, sino de la misma búsqueda de santidad.

Con todo esto con su crítica al orden económico, al sistema colonial, a la esclavitud, y hasta a la revolución norteamericana, Wesley sencillamente está aplicando lo que dijo en aquella advertencia que citamos al principio: “El evangelio no reconoce ninguna religión que no sea social, ninguna otra santidad que no sea la santidad social”.